Soledad

Soledad, yo he sorbido todos tus éxtasis
Y toda la rudeza del cáliz tuyo,
Que los fuertes tan sólo beber osaron.
El hombre a quien tu piedra de toque prueba,
O siente que zozobran en la locura
Sus débiles potencias, o que su espíritu
Adquiere la suprema prerrogativa
De estar en paz, ajeno por siempre a todo
Tedio, a toda tristeza y a todo beso
Mordente y despiadado de neurastenias.
Soledad, yo conozco tus amarguras
También: ¡tus amarguras, en cuyo fondo
Hay siempre inesperadas gotas de miel!
Soledad, yo he bebido todos tus goces.
Soledad muda y sabia, tú a Dios conoces:
¡llévame a ÉL!


Poema Soledad - Amado Nervo