Romance de santa ynés

Una niña de años treze
quiere un galán por muger,
y despréciale la niña
porque es su amor de otra ley.

Tiene pensamientos altos,
y jura, aunque niña es,
que no tiene de casarse
con menos que con el Rey.

Pretendióla un gentilhombre,
digo, que hombre gentil fue,
y con ruegos y amenaças
jamás la pudo vencer.

Llevan a la niña presa,
y averiguado porqué,
es porque antes que hablar sepa
sabe amar y bien querer.

Dize a vozes que primero
muerta la tienen de ver,
que a su amor primero quiebre
la palabra ni la fe.

Que no padezca quien ama
dize que no puede ser,
mas padecer por amar
que es gozar, no padecer.

A sus fuegos y sus rayos,
como invencible laurel,
la niña se está en sus treze,
¿qué mucho, si quiere bien?

Las esposas de las manos,
las cadenas de los pies
son instrumento a que canta
con sola una voz un tres.

Oyó la música el cielo,
y, con cantar allá bien,
los passos de su garganta
dize Dios que ha menester.

No es perezosa la niña,
pues que por verse con Él
la de el sí con la cabeça,
dando saltos de plazer.

Con dura mano el verdugo
cortó el hermoso clavel,
y porque no se marchite
Dios le planta en su vergel.

Oy celebra amor las bodas
de Dios y la niña Ynés,
que los hizo para en uno
y uno de dos supo hazer.

Da Dios el pan de la boda;
almas, sentaos a comer
a la mesa del altar,
en el plato de la fe.

Comed, buen provecho os haga,
aunque dezir no sabré,
si avéis de comer a Dios,
adónde os ha de caber.


Poema Romance de santa ynés - Jose Valdivieso