Romance de san martín

Santo el de la media capa,
cierto curioso desea
saber qué más se la honraran
si la huviera dado entera.

¿Qué padres dexó? ¿qué gustos?
¿qué coronas? ¿qué grandezas?
¿qué honras? ¿qué pies, qué manos?
¿qué ojos o qué cabeça?,

sino sólo media capa,
que sabe Dios qué tal era,
porque a los pobres, me diga,
¿quándo se dio cosa buena?

Y ya que al pobre la dio,
¿quién quitará que no crea,
siendo soldado, que pudo
ser avida en buena guerra?

Pues del hombre a quien la dio
graciosas cosas se cuentan,
porque assí diz que era pobre
como yo soy abadesa.

Lo que es cierto es que le vieron
irse alabando con ella,
mire si se fue alabando
el pobrecito qual era.

Dirá que le dixo el alma
que era, aunque en tanta pobreza,
muy honrada su persona,
como si él le conociera.

Y yo a lo menos diré,
que por más que honrada sea,
que su capa no parece
lo que se quiso se tenga;

y que con ella, más ancho
que si de brocado fuera,
dando a todos qué dezir
por la corte se passea.

Mas si le quiere coger
y que su capa le buelva,
hallarle ha en Constantinopla,
con otra, también agena.

Y personas fidedignas
afirman por cosa cierta
que disfraçado le han visto
andar de iglesia en iglesia.

Hallarale reboçado
y de blanco por más señas,
no sé si le podrá ver
aunque delante le tenga,

porque, aunque es hombre que puede
traer su cara descubierta,
mientras anda por acá
no gusta que se la vean.

Tras esto, Martín, me admira
que mudar hábito quiera
hombre de capa y espada,
con fin de ser de la Iglesia.

Y según es de dichoso,
apostaré que se piensa
que le han de dar una mitra
por su virtud y sus letras.

Y que propone entre sí
que si Dios vérselo dexa
que ha de ser gran limosnero,
porque a dar la capa empieça.

Aquesto de ser obispo,
ni lo busque ni lo tema,
porque si ello está de Dios
él lo será aunque no quiera.

Pero que tiene de serlo
se me ha puesto en la cabeça,
porque es bueno para obispo
quien da a los pobres su hazienda.

Y porque de mí se acuerde,
quando en su silla se vea,
me escuche unas siguidillas,
no tales como quisiera:

“¿Qué mucho un soldado que tiene deudas,
que le saquen la capa, Martín, por ellas?
Un pobre desnudo, roto y sin armas,
dizen que le ha hecho dexar la capa.

Pero no tenga miedo que se le pierda,
que guardada la tiene quien se la lleva.
Por la capa que ha dado le pronostico
antes de mil años otra de obispo.

Y tras la de obispo otra de cielo,
que le tienen seguro los limosneros.
Fiestas de dos capas tiene la Iglesia,
mas de media capa, sola la vuestra.”


Poema Romance de san martín - Jose Valdivieso