Romance de san francisco

Hermanico el remendado,
el amortajado vivo,
sepa que todo le sabe,
atención, vaya conmigo.

Él es, quanto a lo primero,
si no falto de jüizio,
hombre que lo pareció,
¿qué mucho, si él se lo quiso?

Dizen que lo dexó todo,
hasta dexarse a sí mismo,
y sé que por cinco partes
rebienta de puro rico.

Dizen que en la castidad
vivió como un ángel limpio,
y están llenos los conventos
de sus hijas y sus hijos.

Un bendito dizen que es,
yo diré que tan bendito,
que a robar hombres del mundo
se sale por los caminos.

Dizen que es manso y humilde,
y yo con ojos le miro
que se tome con el diablo,
según es de hombre rompido.

Diz que vive como un santo,
y que ha sacado he sabido
más de quatro buenas moças
para lo que es Dios servido.

También se sabe que tiene
(por ser público lo digo)
sus terceros y terceras,
famosos en el oficio.

Dizen que en guardar pobreza
es un padre capuchino,
y lo que tiene llegado
pluguiera a Dios fuera mío.

Pues sus gananciosas llagas
mui en gracia me han caído,
como si no se supiera
quién y porqué se las hizo.

Pues saben que se fue a un monte,
donde entre peñas metido,
porque ganasse con ellas,
se las hizo un pobre amigo.

Verdad es que deste pobre
por todo el mundo se dixo
que antes que se las hiziesse
le valieron infinito.

Que el sano se puso en cruz,
y que volando el herido
se vino a clavar con él,
ambos muertos y ambos vivos.

Que sin lança y que sin clavos,
sin barrenas y martillos,
el uno fue cruz del otro
y los dos un crucifixo.

Que se dieron por las bocas
de los costados rompidos
los amantes coraçones
mil besos enternecidos.

Que, divididos los dos,
quedaron tan parecidos,
que pudo el Padre dezir
otra vez: “Éste es mi Hijo.”

Mire quán secreto fue,
que no conozco yo niño
que primero que hablar sepa
no le diga frailecillo.

Y pues que lo saben todos,
escuche un poco, hermanito,
que le tengo de cantar
por mi padre San Francisco:

“Aunque os viene nacido el rico sayal,
con los cinco golpes mejor os está.
Essas cinco rosas con hojas del sol,
del rosal de Christo Padre las cogió.

¡Fuego, toque a fuego, agua, ojos míos,
que se quema la casa de San Francisco!
¡Agua, ay Dios, que se abrasa, que el fuego es grande,
pues que salen las llamas por cinco partes!”


Poema Romance de san francisco - Jose Valdivieso