Soñe que era semilla
De una olorosa pera de agua
Soñé que era cuesco chorreante
De durazno amarillo y rojo
No de los priscos sino los otros
De esos que lo tienen pegado
Y que se chupa fuerte
Para desnudarlo de la dulce carne
Soñé que era inexpugnable
Semilla cuesco abrigado
Dulcemente por la pulpa
En el mismo centro de la tierra