Sexto canto

Llevo un crepúsculo en el alma
De ensoñadora placidez.
Guillermo Valencia

Todas las aventuras que surcó el corazón
Y todos los vestigios
Que dejaron los besos
En las rotas alforjas de los años,
Tienen un sacro nicho
En los muros musgosos de mi vida.

En mis largos silencios
De viajero cansado,
Yo dejo en cada nicho de vetustas paredes
La flor de una sonrisa,
El roce de una lágrima
O el eco de unas preces,
Pero nunca los áloes
De un reproche enconado,
Que en el ancho horizonte
De quien ha amado mucho,
No falta un arco iris
De resonancias plácidas
Que disuelven las gotas del rencor.


Poema Sexto canto - Eduardo Ritter Aislán