Mientras yo vivo me levanto y canto

No voy a tener miedo del oprobio
No voy a respetar ajadas leyes
No quiero los yugos de los bueyes
Prefiero la paz de los microbios

No necesito las llaves de las puertas
Mi cabeza me sirve como ariete
Quiero tener corazón de barrilete
Zarpar sin anclas derramarme sin compuertas.

No me vengan con espejos destituidos
A mostrarme mi imagen con espanto
Mientras yo vivo me levanto y canto
Y todos crujen con cementeriales ruidos.

No quiero saber ya nada de esos cauces
Quiero errar por la copa de los pinos
Como lluvia de dedos peregrinos
Desde el cráneo de la tierra hasta sus fauces.

Ya no quiero acatar estos zapatos
Mi corazón se voló por la ventana
Déjenme hacer el amor con la mañana
Déjense ya de apuñalarme con retratos.

Quiero todas las alas de la nieve
Irme innumerablemente por el viento
Estas que dejo son de un vuelo lento
Quiero otro de vértigo, más leves.

El que quiera para el aire una cadena
El que tenga candados para el canto
Puede adelantarse para uncirme al llanto
Y dejarme allí para morir de pena

Yo sé que el amor ya es desusado
Que ya no se usan las tenues mariposas
Que hay clavos de dolor para las rosas
Que las palomas vuelan con candado.

Pero yo no quiero irme a ningún cielo
No quiero ángeles de sonrisa obligatoria
Ni caballos de plata para remontarme, ni gloria
Ni alas prestadas ni regalado vuelo.

Prefiero morir con mi rumbo funerario
Y elegir por estrella de mis pasos
Tu sonrisa que tiene algo de ocaso
E irme a un infierno mucho más hospitalario

Pero yo tengo en himno el aliento y la mirada
Y ando entre los jardines sobrevivientes
Pintándome con estrellas y lágrimas los dientes
Y ya no me queda rabia para nada

Para qué decirles con esta voz su nombre
Es una mujer de plenilunio y de manzana
Tiene hondura de cielo y mirada que mana
Salió de la tierra con el rumbo de los hombres

Es hija es amiga y es hermana


Poema Mientras yo vivo me levanto y canto - Jorge Lemoine y Bosshardt