Orden de palomas

Entre acordes esparcidos por
El aire, vuelan, giran locamente
Algunas palomas suburbanas
Me parece tan justo que estén
Navegando en el cielo de esta
Mañana que no imagino
Dónde viven por la noche.
De la iglesia abierta emanan
Ráfagas de música
El aceite melodioso del órgano.
Los árboles enjuagan en la música
Sus crispadas cabelleras.
Yo camino plaza abajo.
Quién sabe si alguien se pregunta
Qué hago pasando por aquí,
Quién soy, de qué huyo,
En qué colchón de quién sabe
Qué historia voy a revolcarme.
No, hay demasiadas alas en
El mediodía. Yo y cada cual
Somos parte de la casualidad
O de un aglomerado manojo
De indescifrables voluntades.
¿Quién indaga un profetizado
Orden de las palomas,
El justo cántico que se derrama
Los dedos del organista
El culpable arrodillado
El pisoteado cigarrillo del asesino
Nocturno?
No nadie se pregunta por mí.
A quién le importa saber adónde voy.
Y, después de todo,
¿adónde voy?
Tal vez ni siquiera estoy pasando por aquí
Ni siquiera aquí. Ni.


Poema Orden de palomas - Jorge Lemoine y Bosshardt