El traidor a las palomas

Soy el traidor a las palomas.
Antes, cuando fui su amigo, las sostuve temblando.
Ahora, vibrante, las acoso
Y les doy muerte con mi lengua.
Antonio Gala
Antes que el amanecer se precipite
De las sierras nevadas sobre la Alhambra
La luna bella y triste
Nos mira desde los arcos del jardín.
En las fuentes los peces brillan
Igual que relámpagos en el agua
Y nuestros cuerpos desnudos como espadas
Se dejan acariciar.
Sólo la madrugada nos devuelve la inocencia.
Sólo la madrugada nos cura de la embriaguez maldita
Que quebró los cántaros de vino
Manchó los manteles
Y no calmó la sed del que bebe con lujuria.
Sólo la madrugada nos ayuda a olvidar
Sumidos en las penumbras de la altanoche
Las caras de los comensales sentados a la mesa del convite.
Entre ellos fui una frágil marioneta.
A un lado el artista
Del otro el amante
Tirando de mis cuerdas con idénticas fuerzas
Llevándose con ellos
Todo lo que no hubiera querido dejarles llevar.
Cuánto daría por reinventar
La felicidad que me arrebatan
Pero soy una frágil marioneta
Y lo que temí perder ya lo he perdido.
No sé por qué se disputan ahora
Esta inocencia que no les pertenece
Si ya les di cuanto tuve
Y fue más de lo que merecían.
Pero nadie reparó en mi tristeza
En la fiesta todos saben ser felices…
Ignorando qué me alejaba del ángel
Fui con la jauría y los gorriones
A saciar la sed en las fuentes de la ciudad.
Y en el momento en que mis labios
Se mancharon de aquel vino lujurioso
Recordé los atardeceres en los jardines
Cuando juntos contemplábamos las puestas de sol
Y un muchacho con la alborada de la adolescencia
Blanqueándole sobre piel
Jugaba impúdico con su deseo.
En ese momento recordé la flor
Que me acercaste como anuncio
De un tercer día en el bosque de las acacias
La intimidad de las alcobas
Que acogieron nuestros desenfrenos
La ternura de tus cantos y lo feliz que me hizo
La palabra que ocultaste.
Pero de qué me sirve ya
El ardor de estos versos
Si hace sólo un momento
Mientras la fiesta era tuya
Y mi corazón se rompía
Tú besabas en los labios a todo el mundo.
Y ahora que la luna nos mira
Desde los arcos del jardín
Los cuerpos desnudos como espadas
En el vientre de la negra noche
Tengo miedo que amanezca
Que de pronto cuando yo ponga sobre tu cielo
El vuelo de las aves de la misericordia
Tú copero mío te conviertas con el alba
En el traidor a las palomas.


Poema El traidor a las palomas - Luis Yuseff