No ocurrió nada memorable
para ser escrito en los libros
de historia patria.
No protagonizamos los sucesos
que ocurrieron mientras crecíamos;
no nos dimos cuenta
de los escándalos y las noticias,
de los muertos en los periódicos,
ni supimos cómo se iniciaban
aquellas batallas campales
entre estudiantes y policías.
Fuimos un cardumen disperso
en la tempestad de sobrevivir.
No quedó registro,
huellas
ni discusiones acaloradas.
A lo sumo, el trazo de una bengala azul,
esta bruma en los recuerdos,
fracciones de rostros,
contradictorias vergüenzas
y alegrías fugaces que estallaron
en las bocacalles.