Mañana de ámbar (7)

Tus ojos achinados,
tus manos de otro mundo,
tu cintura estremecedora
y tu pelo azabache.

El amor de todos a la vez,
la asombrosa niña al final del cielo
que paralizaba el corazón colectivo
de una jauría impúber.

Tú que al irte
dejaste en la calle la silueta de tu sombra
y un olor a sándalo en las escaleras.

Pero, ¿cuál era tu nombre?

¿Cómo te llamábamos
cuando saludabas desde el tercer piso
de tu diminuta ventana?


Poema Mañana de ámbar (7) - Manuel Orestes Nieto