Las siete obras de misericordia

Acusar me yo puedo otrosí de maldat,
Ca nunca yo conplí obras de pïedat;
E si non me acorre la tu noble bondat,
En grant ruido só, si vale la verdat.

El día del juïzio ternás cuenta, Señor,
Cada uno cómo fizo, e quál es pecador;
E ¿quién será aquel día sin miedo e sin pavor,
Si tu merçed non vale contra su grant error?

Mandaste Tú, Señor, al pobre acorrer;
Si peresçiés’ de fanbre, que l’ diesen a comer;
Al que sed padesçía, que l’ diesen a bever;
Al desnudo e lazrado, algunt bien le fazer.

Vesitar al enfermo, mucho le apïadar,
Qual omne a sí querría a su cristiano dar,
Con poco de su algo le podría pagar,
E podría el doliente de mucho mal sanar.

Otrosí vee omne cativo, encarçelado,
Su próximo cristiano, que está aprisionado,
Deve con caridat fazer le bien de grado
Ca mucho es menester a aquel que es lazrado.

Si vieres algunt cuerpo muerto, por aventura,
Que está en grant pobreza, sin aver sepoltura,
Sotierra lo por Dios, e toma dello cura,
E Dios te acorrerá, do sintieres tristura.

Leemos que Tobías estas obras cunplió;
En captiverio estando nunca dello çesó;
A los pobres fartando, los muertos soterró,
E por ende de Dios muchas graçias tomó.

Con grant vergüença estó, Señor, delante Ti:
De todas estas cosas ninguna non conplí;
Nin vesité enfermos, nin al fanbriento di
Una pobre limosna, nin dar non comedí.

Si yo vi pobre muerto, dél muy poco curé
De le dar sepoltura, mas los ojos çerré
Por no l’ veer de enojo; muchas vezes dexé
Pasar por la carrera do muerto lo fallé.

El cuitado enfermo, lazrado e doliente,
O de otra majadura de que fues’ padesçiente,
Aborresçí l’ de ver de todo buen talente,
E gómito fazia, si me venía emiente.

Non ove pïedat del que vi en prisión,
Nin le di mi esfuerço, nin la pobre raçión;
De le ver en cadena non ove conpasión,
Mas olvidé lo sienpre con duro coraçón.

Con mi palabra sola pudiera l’yo acorrer
A algunt cuitado preso, non lo quise fazer,
E dexé lo así en cárcel, morir e podresçer
De fanbre e de frío; allá se fue perder.

Tenía muchos paños de mi cuerpo preçiados,
E de todos colores, senzillos e doblados,
Los unos e los otros ricamente broslados,
E vi morir de frío pobres desanparados.

Con valor de mis paños a mill pobres vestiera,
E grant bien e grant pro de mi alma fiziera;
En mis tribulaçiones mejor cabdal toviera,
Ca Dios me ayudara por quien lo yo partiera.

Sintiera yo muy poca mengua en mi fazienda,
Si a los pobres lazrados fiziera alguna emienda,
E nunca se vería en tan mala contienda
Quien lo así fiziere que Dios non lo defienda.

Mas ¿qué cunple a los pobres aquesto yo dezir,
E tan mal e tan tarde dello me arrepentir?
Por ende, mis señores, quien me quisier oír,
Madrugue de mañana quien grant jornada ha de ir.

Verná Dios a jüizio aquel día de espanto,
Tan grande e tan fuerte, e de tan grant quebranto,
Que tremirá de miedo el omne que fuer santo
E ¿qué será mesquino de mí que pequé tanto?

Como justo jüez allí será el Señor:
Dará a cada uno como es meresçedor
E de la su sentençia non avrá más clamor,
Nin podrá apellar para ante otro mayor.

En quanto somos bivos e Dios nos da logar
De fazer buenas obras, nuestras almas salvar,
Pongamos grant acuçia, non le demos vagar,
Que quando non cuidáremos, nos verná a llamar.

Verná muy sin sospecha, así como ladrón,
Aquel día espantable do no ha escusaçión
De ir al otro mundo: non sé quál coraçón
Está sienpre seguro, si piensa en tal razón.

Si bien o mal fezimos, todo conusco irá;
Si es prieta o blanca, allá paresçerá;
Non ha lograr de emienda, ca çesado avrá
El tienpo que tenemos jamás non tornará.

Non fallaré allá ningunt encarçelado,
Nin quien pida del pan, desnudo nin lazrado,
Nin muerto sobre tierra, enfermo nin llagado:
Cada uno estará o bien o mal pagado.

En esta corta vida conviene aperçebir
De fazer algunt bien e limosnas partir:
Quando llegare el plazo que allá avemos de ir,
Vamos aperçebidos, non nos puedan nuzir.

E vamos sin verguença las nuestras cuentas dar
A aquél que, sin engaño las sabrá bien tomar,
Ca delante Él será muy çedo a declarar
Cómo fizo cada uno no s’ podrá ençelar.


Poema Las siete obras de misericordia - Pedro López de Ayala