Los diez mandamientos

I

Luego en el primero, Señor, Tú nos mandaste
Adorar a Ti solo, e por él nos vedaste
Creer en otros dioses, e sienpre reçelaste
Nuestra flaca creençia, e por ende ordenaste.

Contra esto pequé, Señor, de cada día,
Creyendo en agüeros con grant maliçia mía,
En sueños e estornudos e otra estrellería,
Ca todo es vanidat, locura e follía.

Ca de todas las cosas Tú fueste el Crïador,
Non puede ser llamado ninguno otro Señor,
Tú eres solo Dios, e yo tu servidor,
En otro adorar sería grant error.

II

Segundo, defendiste en vano non jurar
Por el tu santo nonbre; te devemos loar
Los inojos fincados, loando e adorar;
E contra esto luego me quiero acusar.

Juro muy a menudo por tu nonbre, Señor,
E maliçiosamente, de que só pecador,
E por muy vanas cosas e sin ningunt color:
Por ende merçed pido a Ti de tal error.

Quebranté muchos votos que fize en sazón
Que estava en grant cuita e en grant tribulación;
Libraste me, Señor, de toda ocasión,
Mas los promesos votos aún oy por conplir son.

III

Lo terçero mandaste las tus fiestas onrar,
Dexar nos de obras vanas e a Ti, Señor, orar,
E en buenos pensamientos aquel día pasar,
Limosnas a los pobres de nuestros bienes dar.

Guardé lo yo, Señor, muy poco tal mandado.
El día de la Fiesta nunca fue apartado
Por mí del otro día que estava otorgado
De fazer todas obras: por que só muy culpado.

El día del domingo caminos començé,
Mis omnes e mis bestias muy mal los trabajé,
Con aves e con canes aquel día caçé,
De fazer obras santas poco me enpaché.

De oír dezir las oras non tomé devoçión
En la tu casa santa, ni a la predicaçión:
En vanos pensamientos puse mi coraçón,
Mentir e escarnir era mi entinçión.

IV

Onrar a nuestros padres en el quarto contiene;
Al que así lo faze tu graçia le mantiene,
Las onras deste mundo e todo bien le viene:
Si ventura avemos, pasar lo non conviene.

Çierto, Señor pequé en él por mi ventura,
Ca nunca los onré, nin tomé dende cura
Como servir devía, por la mi grant locura:
Por que agora mi alma siente mucha tristura.

Mi padre e mi madre, Señor, me engendraron,
A la luz deste mundo ellos me aportaron,
Con muy grandes cuidados chiquillo me crïaron,
Después en los sus bienes ricament me dotaron.

Sienpre les fiz enojos e les fui mal mandado,
Pequeña reverençia les tove, mal pecado;
Con lágrimas lo lloro, ca só muy manzellado:
Merçed, Señor, demando, sea me perdonado.

Señor merçed te pido, que ayas pïedat
De mi alma mesquina, e a la mi grant maldat
Vença en tu jüízio tu noble caridat,
Ca mucho mal meresco e mucha crüeldat.

V

Lo quinto defendiste a omne non matar,
Ca quien así lo faze quiere se egualar
Contigo, Señor grande, que lo fueste formar
Sólo a Ti pertenesçe de tal caso usar.

Pecado es muy grande e muy contra razón,
Que un omne mate a otro por qualquier ocasión,
Que es contra natura, ca veemos que el león
Nin el lobo non mata tales como ellos son.

Quien su próximo matare de Dios será judgado
En este mundo, en otro gravemente penado:
En Caín lo verás quál es este pecado,
En las penas que ovo, cómo fue castigado,

Quien atal cosa ayuda en consejo o favor
Así es omeçida como el matador:
Ver lo has por Judás aquel falso traidor,
Que fue en el consejo de matar al Señor.

Otrosí quien enfama de mal a su cristiano,
Matador le dirán, e non es nonbre vano,
Ca mata e sotierra bivo a su hermano:
Por ventura l’ valdría más morir por su mano.

Otrosí quien no acorre a quien puede ayudar,
Matador le diremos, que mucho es de culpar;
Quien puede fazer bien e non toma logar,
Finca en muy grant culpa e non s’ puede salvar.

Si vieres tu cristiano de fanbre pereçer,
De frío o de sed, o de otro menester,
Acorre le si puedes, non le dexes perder;
Si por tu culpa muere, avrás de padesçer.

Señor, só muy culpado contra tu mandamiento,
E de todo en todo por errado me siento;
Maté e enfamé, e dexé al fanbriento
Peresçer, e acorrí muy tarde al sediento.

Di mucho mal consejo e otorgué mi favor
Por estorvar a muchos de quien avié rencor;
Señor, Tú me perdona de tan feo error,
Non se pierda el alma por cuerpo pecador.

VI

El sesto mandamiento me dize: “Non farás
Ni acometrás forniçio que sabe que avrás
Por ende grandes penas, e por la ley verás
Como deste pecado a Dios enojarás.”

Leemos que el deluvio que el mundo sumió
Por sólo este pecado Nuestro Señor lo dio,
Porque los omnes todos que Él fizo e crió
Amavan a las gentes que les Él defendió.

Ha en este pecado maneras departidas,
Las unas son muy malas, otras aborreçidas;
Pecado es muy suzio e acorta les las vidas
A los que en él caen: nunca en él comidas.

Si quieres defender te deste pecado tal
Atienpra tu comer, non sea desigual;
Escusa ver mugeres nunca pienses en ál,
E sienpre te acuerda que eres omne mortal.

Señor, buelve tu cara, non cates mis pecados,
Ca son feos e muchos e muy desaguisados,
E da me la tu graçia que sean perdonados,
Porque pueda salvar me con los tus apartados.

VII

Seteno mandamiento dize: “Non furtarás,
E los bienes agenos nunca los robarás,
E si así non lo fazes, contra Dios errarás:
Si te salvar cobdiçias, dello te guardarás.

Pequé mucho en esto con mucha ladronía,
Tomando lo ageno e mucha robería,
De que non fize emienda fasta en este día,
Nin nunca ovo el dueño de mí la su valía.

VIII

El ochavo defiende: “Non serás mal testigo,
Por amor ni pavor amigo nin enemigo;
Nunca por el tu dicho otro pierda su abrigo:
Avrá buena ventura quien fiziere el castigo.

Nunca te pagues mucho de querer profaçar
Nin de escarnesçer nin de falso burlar,
Ca esto non es ál sinon mal enfamar
Al próximo inoçente por le muy más dañar.

De bivos e de muertos, Señor yo profaçé,
Afirmé muchas vezes las cosas que non sé,
Enfamé al mi cristiano e su fama dañé:
Por que, Señor, te pido perdón pues que erré.

IX

La muger del próximo el noveno defiende;
Será de grant ventura el que lo bien entiende
E lo guarda por sienpre: non faga porque emiende
En el fuego durable que sienpre se ençiende.

¿Quién contará el enxienplo deste duro pecado?
Como el rey David por él fuera penado,
Quando tomó a Urías, el su siervo cuitado,
Una muger que avía estando en el fonsado.

Viera el rrey David de un soleador
Bañar a Bersabé, e tomó le amor
Luego de la robar, e fue él forçador
Por que después grant pena le dio Nuestro Señor.

De aqueste pecado Dios mucho se ensañó,
E a aquel rey David en mucho lo penó:
Mató le luego el fijo que ella dél conçibió,
E después del su pueblo setenta mill mató.

X

Dezeno mandamiento me viene defender
Que nunca yo cobdiçie el ageno aver,
Ca sin ello muy rico me puede Dios fazer,
E qual es lo mejor, Él lo sabrá escoger.

Cobdiçio, yo, Señor, asaz de cada día
Los bienes de mi hermano e toda su quantía,
E que lo él perdiese yo poco curaría,
E poca caridat sobre esto le ternía.

Cobdiçio yo, Señor, e só muy avariento,
E pasé todas las cosas contra tu mandamiento:
Da me, Señor, tu graçia e tu defendimiento,
Que faga yo a mi alma otro mejor çimiento.

Señor muy piadoso, yo me confieso a Ti,
Que en este pecado algunt tienpo fallí,
E después yo muy tarde e mal me arrepentí:
Por que tu piedat, Señor, espero aquí.

Señor mío, Tú quieras tu siervo perdonar
Por tu misericordia de que sueles usar,
A este pobre omne, que Tú fueste formar,
Pueda por la tu graçia en tu gloria morar.


Poema Los diez mandamientos - Pedro López de Ayala