Lamento fúnebre de don gonzalo

Llorando de los sus ojos dixo entonces a Almançor:

“Bien conosco estas cabeças por mis pecados, señor,
Conosco las siete, ca de los míos fijos son,
La otra es de Muño Salido, su amo que los crió.

¡Non las quiso muy grant bien quien aquí las ayuntó!:
Captivo desconortado para siempre so”…

Colgada çerca de sí estar una espada vio,
E tomóla en la mano e al corral salió,
Con tres moros que eran guardas del rey así topó,
E cuidaron que fuía; las cabeças les cortó.

Con su espada en la mano en la rúa desí saltó,
A todos los matava quantos ý falló,
Así omnes como mugeres, que a ninguno non fazía amor.
E ovo d’ él muy grant duelo Almançor quando esto vio,
E dixo a Alicante que mandase dar pregón…

E pues Gonçalo Gustios a las cabeças se tornó,
E muy bien del polvo e de la sangre las alinpió
E púsolas en az, como cada una nasció,
Estavan lo oteando Alicante e Almançor.


Poema Lamento fúnebre de don gonzalo - Anónimo