Iv (vegetaciones)

En el exilio, el dolor, adquiere en su argumentación diferentes formas:
Holguras de manantiales convertidos en recuerdos, instantes demorando
Imágenes, que anteceden al ineludible amor compartido entre los vivos y los
Muertos.
Horas perturbadoras; recogiendo voces y sonrisas solidarias, para aliviar el
Distraído semblante de una incertidumbre, que se desnuda frente a rostros
Extranjeros. Árboles floreciendo en lo intenso de una vestidura, que recuerda el
Colorido dominguero en las faldas de la madre, la hermana y la amada.
Cielos de resurrección sobre cementerios de soles que devoran su propia luz,
Lluvias de nostalgias persistiendo en honrar un testimonio que se ha establecido
En nuestro corazón, temblor de pájaros, devorados por la confusión que genera lo
Irrescatable de la noche.
Calles, esquinas, asumen tu presencia, historia que se desprende de la memoria.
Seres vehementes transitados por sueños de suavidad, intentando acercarse a tu
Pecho para estrechar la agitada esperanza de los desterrados.
Del exilio, sólo queda una carta recién llegada, rostros de mujeres de frescor
Quemante, el consuelo humano y el encanto del sosiego que da el regreso a la
Tierra de ofrendas ancestrales

Poema Iv (vegetaciones) - Reyes Gilberto Arévalo