El viejo poeta, el borrachín del verso

El viejo poeta
Moja sus labios en alcohol,
Acomoda la bolchevique,
Ese último recuerdo que ha sobrevivido
A todas las traiciones, a los mares,
Incluso al hambre impertinente
Que se niega a hacer nido en otra parte.
En el bar los rostros son nuevos,
Y aunque de ves en cuando
Alguien a lo lejos insinúa un saludo,
Ya nadie le propone un trago,
Nadie llega a consolar su sed,
Como antes,
Cuando tenía espacio en las revistas,
Cuando las bestias
Del poder lo mimaban.
El viejo poeta escribe, en avalanchas,
Como si del acto de dibujar sonidos
Dependiera poder abrir sus grandes ojos
La mañana siguiente, ya nada le asusta,
Pretende permanecer pese al olvido
De sus contemporáneas,
Pese a las sombras permanecer,
Pese a la muerte,
Esa línea difícil.


Poema El viejo poeta, el borrachín del verso - Abel G. Fagundo