A un niño que mendiga con un verso

Ni un corazón armado de tormentas
-émulo de la roca y el granito –
Podría destilar indiferencia
Ante ese niño leve que se agranda
Cuando choca contigo y te pregunta:
“Perdone usted, señor: ¿Me compra un verso..?”
(La tarde se detiene en su mirada
Aguardando el color de mi respuesta).
Apenas uno asiente y en sus labios
Se multiplica un río de palabras
Alegres como pájaros urgentes
Que alcanzaran de pronto a ver el cielo
Tras un siglo de jaula… Cuando duda
Recurre e ese librillo deshojado
Que oculta en su gabán de pana sucia
Y estalla nuevamente en su diluvio
De sílabas que vuelan, desbocadas,
Con alas de sonrisa.
Acaba el verso,
Mira al suelo un momento y luego busca
El gesto de mi mano mientras alza
La suya al justo ras de mi bolsillo.
Hay un poco de Dios en esa cara
Con que agradece al punto la moneda
Que en ademán furtivo,
Guarda en su faltriquera recosida
Para trocarla en pan por la mañana.
Después brinda un adiós; te mira al rostro
Y mientras busca, ufano, un nuevo oyente,
Escapa calle abajo muy aprisa,
Como quien sabe andar el mundo a lomos
Del viento que se inflama en el crepúsculo.
………………………………………………

Niño que has tropezado con mi vida
Pensando mendigar y has conseguido
Darme limosna tú con tu alegría:
Te envidio limpiamente… Sí, te envidio
Porque cuando recitas te agigantas,
Porque en un solo instante tú consigues
Lo que ya no consigue nunca nadie:
Ganarse el pan con el sudor de un verso…
Niño-poeta-hombre:
Me avergüenzo
De ser parte en el mal de esta miseria
Que te sigue los pasos, que tú aplastas
A fuerza de Poemas cada día
Y me aterra pensar que en cada esquina
Las fauces de los lobos de este mundo
Pueden segar de un tajo tu inocencia.
Pero siento que el alma se me ensancha
Porque hoy he visto a Dios en ti, mirándome
Desde el fondo del brillo de tus ojos
Fecundos como trigos que granean…
Trovador callejero que hoy pintaste
Con tu voz la mejor de las sonrisas
En mi rostro marchito hace ya tiempo:
Perdona si te envidio limpiamente,
Pero he querido ser, por un momento,
Rico con tu magnífica pobreza…



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Poema A un niño que mendiga con un verso - Ramón Graells Bofill