El palacio

Un palaçio rreal edificado
estava en la ladera del boscaje.
Las puertas de cristal clarificado,
de çedro las maderas y el umbraje,
De jaspe todo el patio era losado,
de oro y fina seda el cortinaje,
en las salas avíe camas y mesas,
servidas de mill nimphas y dehessas.

Avíe muchos palaçios y mansiones
– distintos en estado sexo y arte,
en un quadro habitavan los varones,
de damas se ocupava la otra parte-,
baños, vinos, conservas, colaçiones,
ropas, sillas y aun armas para Marte
donde mudo estará qualquier deseo
y el dote satisfecho de Imeneo.

Venus, la muy hermosa y muy honrrada,
como aquella que suegra ser espera,
en un estrado rrico era sentada
con mill damas de Çipro que truxera,
la panífica Çeres, su cuñada,
y Palas valerosa, la guerrera,
Juno, madre de Venus, y Latona,
y Çibeles, su abuela, Gran Matrona.

De los mares nereidas an venido,
muy hermosas napeas de las fuentes,
náyades de los rríos, que an salido
por hallarse con todos sus parientes.
Las dríades de bosques an traído
rramilletes de flores diferentes,
amadríades ponen en frescura
de árboles la casa en hermosura.

Las oréadas, damas muy hermosas,
de los montes truxeron mucha caça;
Las himúnides108 derramando rrosas
de sus prados hinchieron esta plaça.
Las claras limphas de aguas olorosas,
cada qual rroçiando con su taça,
todas honrrar a Venus procuravan
y su rreal estrado acompañavan.

Unas tañían dulçes instrumentos,
otras cantavan alegres cançiones.
Contavan otros apazibles quentos
los sátiros y faunos a montones,
dançando con las nimphas sólo atentos
a mostrar sus heridos coraçones.
Todos con alegría deleitosa
hazen fiesta al Amor toda amorosa.

Al tiempo que se estavan solazando
esperando de Amor el mensajero,
ya que la Aurora va coloreando,
sienten venir por un ancho sendero,
al son de una corneta rresonando,
el semicapro Pan con soplo entero;
y con aqueste son les anunçiava
que ya el gran dios de amor çercano estava.


Poema El palacio - Hurtado de Toledo