Ala del sur

La gran selva dormida:
gritos bramar de monos
crujir de ramas leves
y un silencio magnífico después

Desde la fronda
un billón de ojos miran el estrellado cielo:
su reflejo

El ancho río fluye como una vena dulce en la espesura

La densa noche tropical
y su vaho amoroso
bajo la blanca Luna.

*

¿Cuándo vendrá?

Te ofrezco nueces secas
flautas pobres encendidas palabras
flores débiles

¿Cuándo vendrá la Lluvia?

La tarde gris corteja a los relámpagos

Escuchen cómo canta el ave de la Luna.

*

Del magno tronco herido por el rayo
brota el rojizo manantial.

*

Rama de luz estéril
la mañana golpea las ijadas del Fuego

La rabia crece al interior del más carnoso fruto

¿Quién galopa en el lomo del incendio?
¿Quién grita? ¿Quién aúlla?
¿Quién hace arder el esplendor el brillo
de la materia viva que se abrasa?

Rama de luz estéril
la mañana
que puebla un vasto mar inmóvil de ceniza

En ella quiebra la serpiente su colmillo
En ella enciende su cigarro la noche
En ella hace la Muerte su signo y su conjuro

¿Has visto cómo el águila se posa
sobre la blanca Luna?

*

Un río de brasas las dulces ramas tiernas
las macollas de carrizo que el tapir ramoneaba
(En el río de brasas el carrizo se enciende inesperadamente:
Sus ramas esbeltísimas chisporrotean y animan el incendio
Y uno guarda en los ojos aquel pez volador que brotaba del agua:
aquel pez de otro tiempo)

Un río de brasas: hojarasca raíces musgo helechos
palmas anteriormente cargadas de rocío
bejucos gruesos tallos hojas gigantes plantas trepadoras
densas ramas de sombra:
la alta floración del verano y el verano mismo
ardiendo.

*

Y hubo un galope largo de jaguares manchados
y hubo un galope largo de ocelotes manchados
y hubo un galope largo de tigrillos manchados
y la mañana entera tuvo la piel manchada.

*

Los pumas soberbios fueron amigos de los venados
El hurón escapó con los conejos
Y las tortugas y los tapires también lo intentaron
y se reintegraron a la manada los solitarios tejones viejos.

*

Todos llevaban el incendio en los ojos.
Y el crepitar el crepitar el crepitar
El aire combustible como un papel delgado
Y el rojo crepitar
que cruje.

*

Atrás venía galopando el Fuego
opacando al crepúsculo.

*

Aun los más grandes árboles Querían correr.

*

Y hubo una hoguera capaz de calentar el comal del cielo.

*

La cojolite lo dijo al tucán
las chachalacas a la codorniz
y las tórtolas al faisán

El zopilote lo dijo al pavón
los loros pequeños a las guacamayas
y la lechuza al picaflor

Lo dijeron las ranas a las salamandras
Lo dijeron los grillos a las nauyacas
Lo dijeron los sapos a las iguanas
y las mariposas a las arañas
y las abejas a las hormigas
y los insectos a los reptiles
y las ardillas a los tlacuaches
y los tlacuaches a los mapaches
y los mapaches al oso hormiguero
Y el oso hormiguero al caracol
y las lombrices al puerco espín
y el puerco espín al armadillo
y el armadillo al tepescuintle y al agutí

Y los que viven bajo la tierra allá se escondieron
y se cocieron
Y los que viven en la hojarasca se sorprendieron
y se encendieron
y se integraron a la ceniza:
se deshicieron

Y los que viven entre la fronda se espantaron
y se quedaron entre la fronda
y allí se asaron.

*

Había guacamayas empollando en un hueco del ramón
cuando el humo llegó
Y hubo un piar desolado que nadie escuchó
porque un nutrido crepitar de ramas bajas lo borró

Y las guacamayas volaron un rato junto a la copa del ramón
pero no dejaron el nido con huevos que se derrumbó
ni murieron solas las crías desoladas que nadie escuchó

Y con los colores de la guacamaya
toda lengua llameante se coloreó
y el feroz incendio se incendió.

*

Los frutos generosos: el mamey el zapote las anonas
la pomarrosa de aliento afrodisíaco y la guanábana sensual
sintieron las primeras oleadas del humo y del calor
y poco a poco se secaron
y poco a poco se partió su piel
y los frutos gotearon desde sus rajaduras una miel
amorosa
(pero su miel otrora dulce hirvió
lamida por las lenguas insaciables del Fuego)

Los frutos dieron humo se secaron
y empezaron a arder con amargas llamitas azulosas y verdes
Luego cayeron con un ciego rencor
al río rojo de las brasas.

*

Los Micos de noche tuvieron tos
El Ma’x y el Ba’ts cayeron asfixiados
Desde lo alto del humo hasta las brasas se derrumbaron
Cuando tocaron brasa ya su pelambre se había quemado
En las brasas quedaron los cuerpos retorcidos y reventados
Se hacía blanca su sangre negra
Sus huesos blancos se ennegrecían

Y a carne asada olían la tarde y la ceniza.

*

Se hizo brasa la mano de cinco dedos
y las nobles barbas del mono aullador.

*

Y el pantano más grande se secó
Y el cocodrilo se coció
Y la tersa superficie de la laguna hirvió
Y el pequeño caimán se deshidrató
Y el tapir ciego perdió la orientación
y se arrojó entre el humo y se trabó
en las ramas rojizas del incendio
que lo quemó.

*

Se incendió regiamente la palma real
Se incendiaron la jimba y el chacaj
Se quemaron el guanacaste y el corozal
Ardieron la caoba colosal
los contrafuertes de la ceiba
el rojo cedro y el canshán

El humo traía a veces
ráfagas de pimienta
y de copal.

*

Ala del sur: herida ala sombría
Ala quebrada en varios fragmentos con un palo
Ala golpeada por la piedra
o la bala

Ala de la agonía
Ala que ya no vuela
Ala rota
Ala mía.


Poema Ala del sur - Efraín Bartolomé