Un nuevo sol vi yo en humano gesto
Que en la tierra nos muestra un paraíso;
Una boca vi yo que sólo un riso
En perpetuo llorar me tiene puesto;
De dos ojos salió un mirar honesto
Que el ánimo del alma trae diviso;
De entre perlas salió encubierto aviso
Que me hace el vivir menos molesto.
No supe a quién quejarme del engaño,
Que el Amor era ya desapartido
Cuando caí en la cuenta de mi daño.
Pedí socorro al alma, y el sentido
Me respondió por ella, ¡ay, caso extraño!:
“¿no ves que la razón la ha ya rendido?”