Un merolico

El camino de regreso a la infancia.
Las luces de una ciudad hermosamente herida
y su reflejo perenne sobre las aguas del río.
El puente, los nombres.
La adolescencia inagotable del que espera.
Amar
y no romper la rama.
Cantar y no ser más que una pincelada de la
tarde,
como el pájaro.
Confiar en lo estrictamente necesario
para jamás tocar en las puertas de la duda.
‘El resplandor de un verso en la memoria’
y la sensación de haber vivido antes
en ese pretencioso endecasílabo.
Tartamudear la dicha.
La calma, ese raro animal que algunos
hombres
alimentan con el conocimiento
y otros con la ignorancia.
Ahogar en libros toda una existencia
y llegar a la playa,
desnudo,
náufrago y rey.
La inmortalidad en el mensaje
viajando dentro de la botella.


Poema Un merolico - Eduardo Zambrano