Mudarra y ruy velázquez se avistan y combaten

Esque esto ovo dicho, movió para Ruy Velázquez.
Don Rodrigo con dozientos acabdillado estava en haze;
Dixo contra los suyos: “Amigos, quedos estad;
Yo quiero ver aquel que se aparta quí es o qué viene buscar.”

Pusiéronse en sendos cabeços, en medio un pequeño valle:
Catávanse uno a otro, non se querían saluar.
Dixo Ruy Velázquez a Mudarra González:
“¿Quí sodes vós, cavallero, e qué venides buscare?”

Respondióle don Mudarra: “Yo so vuestro enemigo mortal,
Vengo vengar la muerte de mis hermanos los infantes
Que vós como traidor levastes a descabeçar.”

“Vos sodes el traidor” dixo Ruy Velázquez,
“ca desque a Lara entrastes me fiziestes mucho mal:
Matastes me mis vasallos e las mis villas quemastes;
Agora me lo pagaredes que en tal tiempo estades.”

Dixo don Mudarra: “Mientes, don falso traidor desleal;
De quantas traiciones pensaste oy derecho tú darás.
Castiguemos la cavallería, estén quedas nuestras hazes,
Lidiemos nós uno por otro si esto a vós plaze,
Que las nuestras gentes, ¿por qué se an de matare?
Entrefiar vos he mi cuerpo o vengaré los infantes.”

Dixo Ruy Velázquez: “Todo esso a mí plaze.”

Respondióle don Mudarra: “Pues los vuestros castigad,
Castigaré yo los míos que ninguno non derranche,
Traidor sea como Judas quien ý fiziere ál.”

Amos se desafiaron, uno de otro muy cerca están:
E sus gentes castigadas, dixo Mudarra Gonçález:
“¡Este es el día que yo deseava más!
Señor, tú cuida al que andava con verdad.”

Allí le dixo Gonçalo Gústioz su padre:

“Fijo, por amor de mí non lidiedes con él aparte;
Fuerte cavallero es el traidor, non ha en España su pare;
Yo que lo conozco con él me dexad lidiare,
Vengaré mis fijos e lo que me fizo cativare.”

Dixo don Mudarra: “Señor, non me mandedes tale,
Omenaje le tengo fecho, no lo puedo quebrantare;
No falsaría mi palabra por quanto el mundo vale.
Veámonos con salud, si al Nuestro Señor plaze.”

Espoloneó el cavallo e deçendió por el valle.
Muy agradoso el traidor a reçebirlo sale.
Allí espolonean los cavallos, a acometerse van;
Abaxadas las lanças fieros golpes se dan,
Quebrantaron los escudos que ninguna pro les han,
Desmallávanse las lorigas como si fueran çendal.

El poder de Jesucristo siempre amó verdad:
El golpe que el traidor dio a Mudarra Gonçález
Non quiso Dios que l’ prendiese en la carne
Pero non dexó la lança de salir de la otra parte.

La lançada que don Mudarra dio al traidor de Ruy Velázquez
Firiól’ por meitad de los pechos, la loriga le fue a falsar;
Más de la media lança salió de la otra parte,
Sacóle de la silla, en tierra lo fue derribar:
Nunca otro cavallero diérale golpe tal.

Don Mudarra tiró de la lança por otra ferida le dar,
Desde encima del cavallo queríale golpear;
Díxol’ don Rodrigo: “Amigo, ¿qué ganas en me matar?,
Ca el golpe que me diste me abonda asaz;
Mas por la fe que a Dios deves tanto te quiero rogar:
Mis vasallos non han culpa, non les quieras fazer mal.”

Desque Gonçalo Gústioz vio al traidor en tierra estar,
Aguijó el cavallo, quanto pudo fuese para allá:

“Fijo, ese traidor non mates, liévalo a doña Sancha tu madre
Que soltará el su sueño que soñava beber de su sangre.”

“Por Dios, señor, dixo Mudarra, en Salas non entrará,
En Vilvestre, su casa, allí lo justiciarán”.

Cargado en una azémila, comiénçanlo de levar;
Tamaño gozo han los de Lara, comiençan a bofordar.


Poema Mudarra y ruy velázquez se avistan y combaten - Anónimo