Susurros de velamen

Noche depositada sobre un mar solitariamente vasto
Nos envuelve a la luna y a mí, que menguamos.

Tengo el corazón en la arena estacionado
Y una desazón percola, gota a gota, hasta la médula.

Toda la arena vertida sobre mi playa horadada
Es anegada por melancolías que van y vienen.

En este paisaje silente se puede escuchar hasta el resuello del alma.

Pero hay un sonido que llega lejano in creciendo
Como si se batieran llamamientos y querencias.

Entonces son susurros de velamen.

De velamen son porque ¿qué blancuras hay
Sobre lo lóbrego y vasto, que susurren como corazones remando?

Entonces aparece un bergantín halado por blanco velamen,
A la deriva, flameando susurros, ondeándolos como sueños.

¿Qué hace aquí en este mar y en esta noche azabache este solitario?

Sus quejumbrosas velas ¿ansían acaso un timonel?
¿Acaso temen un encallamiento que les inmovilice el alma?

Ahora está frente a mí y se mece.

El susurro de velamen me llama.

Oye, barquito abandonado, ¿porqué me llamas?
¿quieres acaso que camine sobre las aguas para llegar a ti?
¿acaso pretendes que las huellas que deje sean sustentadas sólo por la fe?

¿Acaso, el último pétalo que me queda en el bolsillo del corazón,
Puede sustentar toda una vida de travesías?
¿y qué haremos con lo lóbrego que se agazapa?
¿acaso el mar siempre estará en calma?

¿qué haremos cuando azote la tormenta/
Ésa que hace encallar el alma?
¿acaso el viento nos será siempre propicio?
¿qué haremos con los sargazos que carcomen
Y que nos pueden dejar sin fundamento?

¿Han escuchado el llanto de velamen?

Es el mismo sollozo triste con que el barquito se va.
Se aleja de mí llorando.

Entonces, ¿porqué lloro yo también?

¿Han escuchado el llanto del corazón, cuando se aleja una ilusión?


Poema Susurros de velamen - Alberto Hermoza