Érase un corazón

…y el corazón de un hombre, en ocasiones,
Es un pan desertor de las espigas.
Si como jinete hurta kilómetros,
Como potro nació para la brida.
Sobrevive de fantasmas y sueños,
Y es pescador de novedosas rutinas.
Puede ser un dechado de absurdos exteriores
Y a la vez un compendio de mansedumbres íntimas.
Cuando se ríe de sí mismo
Puede acabar burlándose de su propia risa.
…y el corazón de un hombre sin su tierra,
Es un vacío sobre los zapatos
Para rodar por noches sin estrellas.
Es un espejo abandonado por la luz
Que retrata la nada de una queja.
Es el no redondeado en cada esquina
De clausuradas verjas.
Es el necio que busca claridades
Tras unas gafas
Irremediablemente negras.
…y el corazón de un hombre… ¿he de decir el mío?,
Es un millonario-vagabundo.
Lo sabe la mujer
Que diariamente riega mis arbustos.
La que ha bañado con su sonrisa
La dudosa alabanza de mis escasos triunfos,
Y también la que en horas oscuras
Ha llorado mis lutos.
-Gracias a ti, mujer, voy acorazonado
En la anchura estrecha de mi frágil mundo,
Pero creciendo en otro corazón
De otoño sin escarchas,
Con brújula y velamen, que es el tuyo.



1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (1 votes, average: 5.00 out of 5)

Poema Érase un corazón - Luis Mario