Qué brújula del diablo

Cuando se llega por fin a lo soñado,
abatido bajo el polvo de esos mundos,
tiende a abismarse nuestra sed
si no hay misterio.
Volvemos peregrinos de nosotros
transfigurando la vasta lejanía.

El lobo nos protege en la tormenta,
la paloma nos oculta el camino,
el lobo y la paloma trastruecan sus dardos
y en una seña se diluyen.

(Embruja el talismán tanta certeza.)

Muy poco se eterniza,
las costas se oscurecen,
los meses murmuran el designio
que anunciaron los muertos.

¿Qué brújula del diablo nos convoca?


Poema Qué brújula del diablo - Agustín Labrada Aguilera