Oda segunda

Canto al número cero,
Canto al signo de menos,
Canto al momento eterno
En que el cordero
Entra al matadero
Sin resistir a los verdugos
Y la mano derecha
Recibe el cayado de caña,
En que la espalda siente
Derramarse el violeta
Como lluvia de lepra
Y en la mejilla
Arde el calor
De la primera bofetada,
Canto
A las veces calientes
En que cae como un tonto
Que no intenta defensa,
Y ya en el colmo de la inercia
Pide perdón
Para el que juzga indigna
Su existencia, y le arroja
La muerte a la cara
Como una naranja putrefacta,
Canto al pecho en donde brama
El grito: -“¡Padre!,
¡por qué me has abandonado!”


Poema Oda segunda - Orfila Bardesio