El juego
Vendados los ojos
De un blanco cendal,
Con las pastorcillas
Me salgo a jugar;
De la mano asidas,
Al ver el disfraz,
En torno del ciego
Pónense a danzar:
Y alegres en rueda
Se vienen y van,
Sin que a las aleves
Yo pueda atrapar;
Ya alcanzo, mas huye,
Un fino sayal,
Ya prendo un pellico,
Mas vuelve a escapar:
Y al fin de la burla,
Por feliz azar,
Logré a mi adorada
Absorto abrazar.