Una mujer se lava cada noche
Con un agua pura, imperiosa,
Así sople el fuego o el hielo,
Así echen abajo las puertas
Y entren a la casa con perros y linternas, así
No venga nadie y un violín se parta,
Una estrella se rompa,
Así un hombre, cualquier hombre, se desangre en el fondo
De un pozo,
Y la sangre manche los lomos de los caballos,
Y los caballos galopen hacia la fiebre y el espanto.
Se lava y tiembla
Como quien rueda entre sapos, perros negros
Y cadáveres de ahogados, y grita,
Antes de ser tragado por la tierra.