Huérfanos a medianoche

Reconozco estas calles aceradas, que llevan
tanto nuestro consigo, ya
sin ti, madre, y aún
buscándote, con esa urgencia que nos ha dejado
gasolina en el pecho, una ruleta
quirúrgica de luces, que ciegan, hurgan, van
-¡qué lejos!- apagándose
allá lejos, donde late el corazón
de los desamparados.


Poema Huérfanos a medianoche - Adolfo Cueto