Hilda

A Hilda Gómez.
Parece ser de roca por afuera.
Por dentro, sin embargo, es todo pan.
Para mí es como una primavera
Revestida de otoño. En su desván
Decorado con mil portarretratos,
Suspendido en el tiempo, hay un amor
Que en silencio acaricia y llora a ratos,
Triste espina en el medio de su flor.
En bronce disimula su caricia.
Su fe ni se despinta ni se apaga
Y estoica le hace frente a cada adiós.
Y al fin de lo sufrido, por justicia,
Le vendará amorosa cada llaga
La mismísima mano del buen Dios.


Poema Hilda - Jorge Antonio Dore