CanciÓn antigua

La luna es una mujer
Y por eso la montaña
Se bebe el agua del río
Porque la luna lo engaña
Suspiraba una niña,
no era por mí.
Bien entiendo las cosas:
las entendí.
Bien lo entendí, confieso,
pues suspiraba
y otro nombre en su boca
se dibujaba.
Suspiraba la niña,
por mí no era.
Puedo entender las cosas
aunque me muera.



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Poema CanciÓn antigua - Eduardo Langagne