Canción del empleado (i)

Somos perros que abandonan perros.
Discurrimos por senderos que recuerdan el sonido de los enjambres.
A los dioses no les aguarda un futuro mejor.

I

Voy a morir y ésos son mis linajes.

He venido a un lugar donde la belleza se mide en piedras de hombre para decirme;
he venido y permaneceré hasta trazar un contorno con las partículas de lo invisible
un contorno que me declame: nombre, rostro, olor, vulva del pensamiento.
He venido a nombrarme justo antes de que mis ojos se abran para siempre.

Porque no nací hija de patricios, aunque guste de los frutos del mar y también simpatice con la avena

porque no tuve habilidad para burlar a los mercaderes y no hay perdón, pues conocía las epidemias que esparcen

porque voy a morir de un mal elemental y va a ser en ausencia de héroes.

Ocurre algo sencillo y terrible:

el hambre condena, el frío condena

hay una muerte antes de la muerte y es una transacción

salvarse del hambre y el frío condena y en las horas se da una mudanza genocida donde pierden la vida vida e imaginación.

No de niña y no sé cómo pero creí finalmente a los nigromantes que gritaban desde las crestas de la ciudad

que la gesta había muerto, que es un tumor la pasión.


Poema Canción del empleado (i) - Julieta Valero