A LA PLAZA MAYOR DE VALLADOLID
En la urbe y más al cabo de su plaza
Permanecer gran tiempo es peligroso,
Pues, aun siendo el recinto delicioso
Y en donde el conde Ansúrez nos abraza,
La piedra de belleza se disfraza
Tanto, y de tan esbelto y armonioso
Modo, que la elegancia halló el reposo,
Tal que la columnata se entrelaza.
No estar después allí fuese tortura,
Pues el placer colmó tanto el sentido
Que por volver ya pugna la dulzura
En cuanto se traspone el atrevido
Vial que nos aleja afuera, aunque dura
Su fama eterna, sin lugar a olvido.