Vengo del norte ii

De dónde soy, me pregunto a veces, de

Dónde diablos

Vengo, qué día es hoy qué pasa.

Pablo Neruda

VENGO del Norte,

De donde la tristeza tiene forma de alga,

De donde los siglos son muy anfibios todavía,

De donde las grosellas son un veneno puro

Para beber un trago cada noche.

Vengo de allí a conquistar paisajes malheridos,

A dar voz a los ecos de estos valles

Que nunca se han hablado más que con señas de humo.

Ella viene conmigo,

Con todos los caminos enroscados al cuello

Y una perla de hambre colgada de su frente.

Quiero vallar aquí la eternidad para todos los míos,

Para todos los hombres que desciendan de un padre

Carpintero,

Para todos los muertos condenados a girar esas aspas

Del eterno retorno.

Mirad aquellas tierras, aquellas plantaciones

De pájaros mojados,

Mirad aquellas granjas donde todos los días

El sol devora el pan.

Mirad y, por última vez,

Podéis llorar al pie de los lechos del trigo

Que agoniza.

Porque vengo del Norte,

De donde nunca anidan las cigüeñas

Porque las torres tienen que apuntalar el cielo;

De donde el frío habita el carbón de los lápices

Y hay una flor gitana que cura el desencanto.

Vengo de allá,

De un paseo marítimo alumbrado con gas de calaveras

Y estrellas de carburo.

Ella viene conmigo porque lleva en el vientre

Más de doscientas conchas

Y un hijo sin edad como los faros.

Ahora la prisa está bajando su marea,

Ahora las caracolas tienen un rey de nácar,

Ahora cada ola desemboca un destino

Y yo os vomitaré un mar

Para que nunca más os encontréis solos,

Para que los auspicios os lleguen en botellas

Y podáis escribir al horizonte.

Vengo del Norte,

Y sé un poco del trayecto de la muerte

Porque allí desembarcan sus galeras.

Escuchadme y seguidme,

Os traigo grana verde de la palabra

Que sangran los manzanos

Y dentro de unos años nuestra felicidad podrá estar

Muy madura.


Poema Vengo del norte ii - Aurelio González Ovies