Todo es temor, amor, todo es recelos,
Pues ¿cómo puede ser el amor gloria,
Si está siempre luchando la memoria
Con tantos sobresaltos y desvelos?
Estas penas del alma son sus cielos;
Estas guerras y asaltos, su victoria,
Y es bien todo este mal, cuando a su historia
No encuaderna capítulo de celos.
Amor, en popa voy con mi esperanza,
Haciendo espejo tus azules mares;
No trueques en tormenta la bonanza.
No se me niegue puerto en que me ampares,
Que si el que el alma ha deseado alcanza,
Daré perpetuo asiento a tus altares. C