Table dance

Me escucho caer en el otro paraíso
donde una pública fragancia me
consume.
Las pupilas arden.
El roce que cede al peso del deseo
es el fruto de la danza.
Muerdo el aire en un gesto de probar la
nada.
Cuerpo adentro – como una florse
abre la frágil certeza del momento.
Me vengo, es decir, rosa arrancada.


Poema Table dance - Eduardo Zambrano