Él, a cuyo infinito alrededor se ciñen
La medianoche, el mediodía”
Juan Ramón Jimenez
Piloto de fracasos y ambiciones
He venido a surcar
La noche pura.
La luna engolosinada
Con el crepúsculo
Luce como enamorada el regocijo
Con cara llena y pálida.
Bajo la luna y el sol
Navegan los deseos en góndolas.
Los fantasmas del amor
Hacen acrobacias sin contornos
Ruiseñores y mañanas.
Luego se escucha el rocío levísimo
De almas que no duermen.
En el medio nos desvelan las máscaras
Que exhuman gritos.
Su canto de paloma duele
Cuando se hunde el crepúsculo
Hasta el fondo de la noche larga.
Todos volamos para descifrar poco a poco
Ese color perplejo
Del que somos una sombra
Y una pluma turbulenta.