“Se prohíbe fumar en los salones”
¿es que no ha comprendido todavía?
que contamina el aire y su porfía
no sólo ha de acabar con sus pulmones,
sino también entre los nubarrones
que cubren nuestra charla día a día
se me ahoga la voz y la armonía
que fluyó antaño en nuestras reuniones.
¡Basta ya! No me colme la paciencia,
créame, no requiere mucha ciencia
saber que el vicio suyo es un deporte
que consume cual ráfaga homicida,
llevándose en el humo nuestra vida
aunque usted siga igual y no le importe.