Digo (pero no sé si alguien me escucha):
No existe nada fuera de este instante:
El dios en el que crea, la nada que me acoja,
Será el que me conduzca hasta el olvido.
Digo: la llama pura que devora
El vacío teatro de la noche
No puede consumir uno de mis cabellos.
Entre la piel y el tiempo, somos invulnerables.