Oídme

Oídme:
Qué barbaridad la de palmotear el caballo flaco.
Inquiere lo imprevisto, se demuda y oye caer granizo.
Apto en su abandono, estría de ceniza.
Atisba, hiende la rugosidad o el polvo.
Parte con pájaros y soles minúsculos
Hasta el camino recto.



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Poema Oídme - Juan Sánchez Peláez