NiÑa epilÉptica

Golpeada
Por lo imprevisto,
Toda ella
Es un movimiento en desbandada.
Sosténganla,
Su cuerpo se ha entregado
A un delirio sin memoria.
Hervor de pecho
Arrojando
Saliva – espuma
De sus labios.
Pónganle
Un pañuelo ente los dientes,
Que no se muerda la lengua
Y se ahogue
En su propia sangre.
Ahora,
Apenas respira,
Ha quedado como agua detenida.
Llamen a su madre
Díganle:
Que la angustia es interminable
Cuando se alimenta
Del sueño de los niños.


Poema NiÑa epilÉptica - Reyes Gilberto Arévalo