Cada noche me ensaño. Cada noche asesino
y desgarro sin tregua esa tierna mejilla
que tú amas. Un lienzo es mi vigilia
donde su rostro surge y se somete
a los fáciles crímenes que los celos inventan.
Su muerte no remedia mi carencia de ti,
-inconquistable reino, contienda reanudada-
pero en esta venganza todo mi amor empleo.