Manos vitales

Tus manos, adiestradas para enjugar el llanto,
En cada cosa ponen su prestigio y su encanto.
Ligeras como el sobrio saludo mañanero,
Tienen la sutileza nostálgica de enero.
Tus manos musicales, con olor a verano,
Olvidan los recursos generosos del piano.
Cuando al marfil se enredan con avidez de notas
Sobre teclas de espuma hay hambre de gaviotas.
Tus manos colonizan mis montes y mis llanos,
Porque en mis litorales hay huellas de tus manos.
Manos confeccionadas con residuos de flores,
Saben causar delicias y mitigar dolores.
Tus manos, impacientes obreras laboriosas,
Poseen la virtud de ennoblecer las cosas.
Cuando el tiempo coloque su fardo en nuestros hombros
Y nos lleve al reclamo de los propios escombros,
No quisiera más gloria – al mirar sin ver nada –
Que tus manos marchitas me cierren la mirada.
Y será el mayor triunfo, de mis triunfos humanos,
Llevarme la caricia postrera de tus manos.


Poema Manos vitales - Luis Mario