Envueltas entre espumas diamantinas
Que salpican sus cuerpos sonrosados,
Por los rayos del sol iluminados,
Surgen del mar en grupo las ondinas.
Cubriendo sus espaldas peregrinas
Descienden los cabellos destrenzados,
Y al rumor de las olas van mezclados
Los ecos de sus risas argentinas.
Así viven contentas y dichosas
Entre el cielo y el mar, regocijadas,
Ignorando tal vez que son hermosas,
Y que las olas, entre sí rivales,
Se entrechocan, de espuma coronadas,
Por estrechar sus formas virginales.