La renuncia

De un tiempo a esta parte

El corazón elude, con astucia,

Ese don de la tierra: el roce de los cuerpos.

A qué volver a mendigar

El fulgor inexperto de unos labios fértiles

Pero inconstantes,

Derrotados de antemano por la siega del tiempo.

Cada beso olvidado es una espiga seca,

Una lengua de ceniza que habita y desbarata

La grieta de la lengua, la vencida humedad.


Poema La renuncia - Alfredo Buxán