A pena tan esquiva, la muerte

Tome tierra, que es tierra el ser humano*

Luis de Góngora

Sombra ardiendo en cuerpos fríos.

Prisión enamorada, herido beso en silencio.

Nube que pasa con sus ojos negros:

Calla. Aguarda. Mineral del suspiro.

Telón sin más, que detiene y calla el aliento.

Surco donde los bueyes deshabitan su lengua

Y desandan ciegos la memoria.

Ya “no me aflige morir”: El mar invade el camino;

Ni pretendo asir el eco tumultuoso de la vida,

Ni buscar los resortes del día,

Cuando sé que el hálito es un gran abismo

Donde las venas ostentan una sordera de montañas,

Y el tiempo es cadáver de humo; la noche, ceniza…


Poema A pena tan esquiva, la muerte - André Cruchaga