La infanta

Con los pocos amigos me emborracho
en una ciudad inmensa.
Platicamos de aquella niña
que vivió junto a nosotros
pero nunca creció.
Antes del amanecer
estoy solo.
A mi lado una voz
enroscada como serpiente
es el silencio.
En un vago presentimiento
la niña aún vive.
El día me devuelve la presencia.
Puedo escuchar mi propia carcajada
contra el vino.


Poema La infanta - Eduardo Zambrano