La balada de branko petrovsky

Hace años recorrí en tren
lo que ahora es un país destruído.
Vi y escuché cosas imprevistas
que me pusieron un nudo en la garganta,
y pensé entonces escribir
“La balada de Branko Petrovski”.
Cómo imaginar que ocurriría lo que todos sabemos.
Esta no es la balada que quería,
ni siquiera quizá sea una balada.
Nunca me han disparado,
no han bombardeado mi casa,
no he visto a mi familia mutilada.
Sé de la guerra por mis padres.
Del frío. Del miedo. Del hambre.
De la tristeza que anega los ojos de los niños.
Las palabras son fuego de sarmiento
cuando el ser amado ha muerto entre tus brazos.
Eso sí lo conozco. Conozco ese dolor.
Un dolor puro y acerado.
Que él sea mi único salvoconducto.
Branko Petrovski cruzó el pantano del odio,
atravesó el bosque de la desesperación
y tiró su negrura al mar.
Sólo entonces pudo ver que a su corazón
acababa de llegar la primavera.


Poema La balada de branko petrovsky - Carmen Borja