OraciÓn de los grandes lagos

I

Perfecta paciencia la del agua

Intactos diamantes en puntas de sonido

Gaviotas instantáneas y pesca transparente

Brazo de niebla para toda la vida

Palomas plateadas aleteando

Detrás de las ramas secas de los arces

Y una línea tendida desde el pico de una estrella

Hasta el silencio incandescente de otra

II

¡Oh lago inmenso, despeja mis sentidos!

Lava mis ojos en tus pupilas

Limpia mis oídos

Con tu voluntad de escuchar

Deja que mi lengua

Te exprese con el gusto

Salado y dulce de las lágrimas

Permite que mi olfato

Te siga a la otra orilla

Para que al fin juntos

Podamos desembarcar

Y por último concédeme

La gracia de tocarte

Y sentir tu redondez

¡soñada patria de nubes

En la palma de la mano!

III

He de llegar al fin a la abolición

De los límites visibles y de la distancia

En alas del aroma picante de la espuma

Y el rumor del agua en pleno vuelo

Allí donde los peces se multiplican

Y el metal precioso de tus especulaciones

Me hace sentir la pequeñez de mis defectos

En la extensión indivisible de tu serenidad


Poema OraciÓn de los grandes lagos - Alberto Blanco