Imago passionis

Arcángel mío, Compañero mío,
Amado que en las columnas atas
mis insomnios y derramas por el alba
los claveles que te ofreció mi sangre,
a cambio de la corona
púrpura de tu indómito reino prometido,
del lirio de tu cetro;
a cambio de hospedarme
en el arisco armiño de tu piel.

Arcángel mío, Compañero mío,
Amado que preparas un lecho
de mirra y de cipreses
para que con la muerte me invada tu perfume
y abrazándome a ella te persiga
aun cuando un
irrevocable
y cruel decreto
haya taladrado mis manos y mis pies
con clavos adiamantados
de tus ojos,
para enarbolarme
como el estandarte de un príncipe vencido,
como un trofeo
proclamando la ciudadela saqueada
y sus ruinas.

Arcángel mío, Compañero mío, Amado mío
que no me has abrevado,
que no me has consentido
la hiel martirizada
del animal nocturno de los celos
sino que la certeza me alcanzó
con su lanza
en la última estancia del corazón,
hasta vaciármelo, hasta vertérmelo sobre ti,
Amado mío, Compañero mío.
Arcángel.


Poema Imago passionis - Ana Rossetti